En este número de Managing Safety Performance News, Paul analiza por qué separar el “medio ambiente” de la “seguridad” no tiene sentido. Utilizando ejemplos reales del trabajo, desde transportar herramientas sobre un banco de nieve hasta debates ejecutivos sobre el cumplimiento normativo, defiende que muchos riesgos no provienen del trabajo en sí, sino de las condiciones en las que se realiza. Al reducir las lesiones a simples “titulares” y clasificarlas según el origen del peligro, comienzan a surgir patrones que son fáciles de pasar por alto en los informes de análisis de las causas fundamentales. La conclusión es clara: el entorno y la seguridad son inseparables, y los líderes que desean mejorar el desempeño en materia de seguridad deben ver el trabajo, y sus peligros, con claridad, desde el momento en que comienza.