A nivel organizacional, hay muchos ejemplos que sugieren que es un gran problema. Los desastres de la NASA Challenger y Columbia y los accidentes industriales como Macondo y LaPorte comparten la complacencia como un elemento común.
Pero las organizaciones no se vuelven complacientes: son las personas que trabajan para la organización las que se vuelven complacientes. Si bien cualquiera puede ser víctima, no es en absoluto difícil identificar a los que tienen más probabilidades de sufrir un caso grave de complacencia:
- Trabajar en organizaciones con una larga trayectoria de éxito
- Haciendo cosas que han hecho cientos de veces antes
- Realización de tareas rutinarias
Siempre que se encuentre en situaciones como estas, tómelo como un indicador de advertencia: las condiciones son propicias para la complacencia.
Hazlo y empezarás a preocuparte, que es el mejor antídoto para la complacencia.
Paul Balmert
Mayo de 2017